Últimamente he hablado bastante del famoso masaje de Yoni (lo mismo sucede con el de Lingam) y otro tipo de rituales y/o experiencias con antiguos compañeros terapeutas tántricos (hombres y mujeres) ante la preocupación de la incursión en esta sagrada tradición de otros ambientes (salas de masajes o prostitución) que nada tienen que ver con el genuino Tantra, y que crean ideas o creencias erróneas sobre l@s auténtic@s terapeutas tántricos.
Cierto es, que a cualquiera que no esté en apertura a su naturaleza física y mental, y sin tabúes sobre su sexualidad, se le hace complicado debido al pudor y a la moral adquirida (que no imposible) el someterse a tratamientos de apertura a su naturaleza sexual rompiendo así numerosos traumas y bloqueos existentes en el inconsciente y que afloran en el sagrado sentir. Las mujeres más que los hombres por motivos culturales, sociales y religiosos, tienen ese pudor o vergüenza en el momento en que un hombre desconocido o casi desconocido sea terapeuta o no, acceda a la desnudez y al contacto con su piel.
También es cierto, que hay mujeres que durante el masaje de Yoni experimentan placer e incluso orgasmos no lo voy a negar porque sería falso, soy claro y no miento, y menos en cuestiones delicadas respecto al condicionamiento judeo-cristiano de nuestra sociedad.
Por lo comentado con anterioridad sobre el pudor o vergüenza de la mujer, al hablar sobre el masaje de Yoni y para no ser yo quien lo describa comentando en primera persona sus beneficios, etc. voy a trasladar y comentar el texto de una compañera.
Así describe una MUJER y compañera terapeuta (Verma Rodriguez) un masaje de Yoni.
Los comentarios en violeta son míos:
“Hay mujeres, puede que 1 o 2 de cada 10, que experimenten un placer exquisito, incluso místico, el éxtasis, durante un masaje de Yoni, alcanzando el orgasmo o los orgasmos tras minutos eternos de gozo, suspiros y profunda relajación, apertura y receptividad.
Otras, entre 2 o 3 (siempre sobre 10), puede que sientan placer entremezclado con otras sensaciones físicas y emocionales que no puedan o no sepan reconocer, pero que tras un largo, lento y respetuoso masaje de Yoni, alcanzan igualmente el orgasmo o los orgasmos aunque no tan intensos como las primeras mujeres mencionadas.
Otro porcentaje, 3, 4, 5 de cada 10 mujeres, puede que no sientan gran cosa o incluso conecten con emociones “que no deberían estar sintiendo en ese momento”, como tristeza, frustración, angustia… Pero el porcentaje más alto se lo llevan las mujeres que en una sesión de masaje de Yoni conectan con heridas bien profundas, abiertas, sangrantes y muy dolorosas.
Llevo 4 años dedicándome al masaje tántrico y aunque por desgracia no tengo tanta experiencia con mujeres como con hombres, he tenido la oportunidad de trabajar y ¿ayudar? a las pocas que se han atrevido a dar el paso de abrirse a una experiencia tan intensa y vulnerable, y lo que he vivido ha sido tan conmovedor y liberador como desolador.
Normalmente por cultura sexual y tántricamente porque Shiva ama a Shakti y viceversa, las mujeres dan casi la totalidad de masajes de Lingam y los hombres de Yoni, siempre hay casos de que por vergüenza haya mujeres que prefieran que se lo de una mujer. Esto no es problema, pero no suele ser lo habitual ni hombres que den masaje de Lingam a otros hombres tampoco.
Yo quiero hablaros de esas mujeres con heridas profundas, abiertas, sangrantes y dolorosas.
Aquí es donde realmente se produce el efecto sanador del masaje tántrico.
Hablaros de mujeres que transportan en la memoria de sus células decenas, cientos de mujeres que han sido en otras vidas y decenas y cientos de antepasadas, mujeres de su familia, que impregnan su cuerpo físico y emocional y su inconsciente individual y colectivo de decenas, cientos, miles de culpas, abusos, humillaciones, maltratos, vejaciones, violaciones e incluso torturas o asesinatos.
Mujeres incapaces de sentir orgasmos avergonzadas de su increíble potencial sexual por una represión milenaria hacia su exclusivo poder orgásmico, mujeres que sienten pánico a abrirse de piernas y tensan tanto su vagina que la hacen impenetrable, mujeres que se evaden completamente del acto sexual por no tener que revivir una y otra vez el abuso que su papá, o su tío, o su hermano, o su vecino, o su profesor, o su entrenador, o su amigo o cualquier otro hombre pudo haberle hecho de pequeña y de no tan pequeña, mujeres que simplemente no sienten su cuerpo poseído por la lívido, ni sienten estremecer su cuerpo con una caricia, ni su vulva hincharse y humedecerse con una excitación que no llega nunca.
Respiro lenta y profundamente.
Cuando introduzco mi dedo corazón dentro de una mujer durante un masaje de Yoni, siento que todo mi ser penetra en ella y se funde con ella, siento lo que ella siente, sufro lo que ella sufre y alguna vez lloro lo que ella, sin saber, no puede llorar.
(Todo mi ser penetra en ella… Este es el masaje consciente, el masaje meditativo)
Como profesional del masaje tántrico, honro profundamente a esas mujeres dedicadas a su propia sanación, a la sanación de su linaje ancestral femenino, y a la sanación de su futura progenie.
E invito a todas las mujeres que me lean a abrirse a recibir una sesión de Cura Sexual, a abrirse a experimentar con su propia energía sexual y explorar su Sombra desde el respeto, el gozo y el amor incondicional de un masaje tántrico.
(El respeto, el gozo y el amor incondicional… Base de la experiencia tántrica)
Recomiendo también buscar apoyo o acompañamiento emocional para las heridas que puedan abrirse y sangrar más fuerte después de un masaje, ya sea con una terapeuta sexual, psicóloga u otras mujeres que estén pasando o hayan pasado por la misma situación.
(También pueden ser profesionales hombres… No hay que ser sexistas, aunque Verma no lo es, aclaro este término al solo hacer referencia a las compañeras mujeres)
Con esto quiero aclarar además, que el masaje tántrico no es un juego, se mueve una cantidad enorme de energía, se remueven emociones, se altera la conciencia, se derrumban los muros del espacio de seguridad que hemos tardado años en construir… en definitiva, conecta con el inconsciente, te pone delante la Sombra y te invita a no luchar contra ella sino a aceptarla totalmente para poder disolverla poco a poco entre los dedos que pueden proporcionarte tanto placer, tanto gozo y tanto éxtasis.
Solo tienes que abrirte a ello.
Nada más y nada menos.”
He leído su texto original y he extraído un fragmento que se preguntan todas y cada una de las mujeres que se piensan, o están pensando, el abrirse a la experiencia del masaje de Yoni para sanar sus heridas y bloqueos, es el siguiente:
“Como mujer que ha dado pero también recibido muchas sesiones de masaje tántrico y cura sexual, siento pánico cuando un hombre me propone hacerme un masaje de Yoni porque me pregunto ¿Estará preparado? ¿Sabe lo que va a hacer? ¿Sentiré su energía sexual sana…o babosa? ¿Me sentiré un trozo de carne? ¿Estará lo suficientemente presente, consciente y amoroso (que No Sexual) durante el masaje? ¿Lo hará lento o convertirá su dedo corazón en una turbina contra mi clítoris, apretándolo bruscamente?
Estas preguntas son totalmente lógicas, tanto por los condicionamientos adquiridos generación tras generación donde el hombre se ha limitado a poseer a la mujer, como por lo que comentábamos antes sobre la falta de profesionalidad de los que se hacen llamar <terapeutas> y en realidad esconden otras actividades que nada tienen que ver con la sanación o lo sagrado, por ello, recomiendo que las mujeres interesadas se informen adecuadamente de quién le va a realizar el masaje, o cualquier otro tratamiento o experiencia tántrica.
Así que cuando tu, hombre, representación de toda esa energía masculina que hemos recibido hasta ahora las mujeres, te acerques a un Yoni para masajearlo, se consciente del acto sagrado que implica abrir a una mujer de piernas, acariciarle lentamente su vulva e introducirle dentro uno de tus dedos, el corazón siempre por favor. Porque en ti, Shiva, está el poder de liberar, sostener y transmutar todo lo que una mujer sea capaz de soltar en una sesión. Porque en ti, Shiva, está la oportunidad de demostrarle a la mujer que los hombres ya no le van a hacer daño, que puede empezar a confiar y abrirse totalmente receptiva y entregada porque los hombres están cambiando, porque cada vez hay más hombres despiertos, rendidos ante el poderío sin igual de una mujer que mostrándose vulnerable, se hace más fuerte, más íntegra, más auténtica y más Poderosa.”
Variedad en masajes tántricos hay de bastantes tipos procedentes de diferentes tradiciones, los hay desnudos y vestidos, con el terapeuta vestido y el receptor no, todos según las necesidades, y tratamiento, o experiencia tántrica del receptor o paciente, pero todos están basados en el respeto, en la actitud meditativa y el Amor incondicional.
Hace algún tiempo que publiqué este mismo texto porque ya se escuchaba este rumor y quería aclarar los términos de lo que es terapia y sagrado, sobre los cientos de anuncios y sitios que proponen este tipo de masajes sin ser terapéutico. Este otro tipo de servicios tienen su función, pero nada tienen que ver con el tema sanación, sexualidad sagrada u e íntima unión tántrica y hay que dejarlo muy claro.
Decir que respecto al masaje de Lingam ocurre tres cuartos de lo mismo y quizá con mayor porcentaje al estar enfocado erróneamente al tema de la prostitución y masaje erótico.
Para acabar solo decir que hay muchos terapeutas sexuales legales y honestos, así como profesionales con mucha experiencia en este campo de la sanación sexual tántrica. Debéis informaos muy bien a la hora de tener una sesión de terapia sobre quién es el terapeuta o el centro donde se realiza para no llevaos un desengaño que agravaría más si cabe vuestro problema.
No tengáis miedo NUNCA a esta experiencia, de la mano de un profesional es muy liberadora y desbloquea el poder de la diosa.
Crecemos juntos
Namasté
Carlos A. Sánchez

No hay comentarios:
Publicar un comentario